Una política menos intervencionista se reclama desde los promotores inmobiliarios que claman por una desregulación real del sector, algo que por ahora se antoja lejano.
El acceso a la vivienda es uno de los principales problemas que atenaza a la juventud vasca. Ya sea de compra o de alquiler, la aventura resulta un imposible para muchos de ellos.
El laboratorio de ideas del gobierno vasco no cesa de emitir propuestas en materia de vivienda a un ritmo frenético. Que si tensiona tal o cual municipio, que si aprueba un borrador de una nueva ley de vivienda, que si ahora los avales para que los jóvenes puedan acceder al 20% crédito que no les conceden los bancos a la hora de conformar una deuda hipotecaria.
¿Y construir más? ¿Y sacar al mercado el gran número de viviendas que tiene cautivas el propio gobierno vasco? ¿Y liberar suelo? Una política menos intervencionista se reclama desde los promotores inmobiliarios que claman por una desregulación real del sector, algo que por ahora se antoja lejano.
