Sin presupuestos y sin exigencias
El Gobierno de España encadena ya dos ejercicios sin Ley de Presupuestos. España funciona desde 2023 con unos presupuestos prorrogados y hoy 30 de septiembre de 2025, el Gobierno vuelve a incumplir el plazo constitucional de presentar el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE).
El artículo 134.3 de la Constitución obliga al ejecutivo a presentar las cuentas tres meses antes de finalizar el ejercicio, el artículo 134.4 prevé una prórroga automática en caso que no se haya aprobado la ley el 1 de enero, lo que supone una medida de seguridad no un modelo ordinario de gobernar.
No hacerlo por tercer año consecutivo supone una desnaturalización del control parlamentario de gasto y por ende un menosprecio a la cámara donde reside la soberanía nacional y degradando la calidad institucional hasta niveles nunca antes vistos.
La cronología es clara. Año 2024, el Gobierno renunció a presentar los PGE por falta de apoyo, prorrogando así los de 2023; en 2025 la senda continúa siendo la misma, y hoy 30/09/2025, el gobierno reconoce que el proyecto no entrará “en tiempo y forma” (y veremos si finalmente entra). El resultado práctico de lo que aquí sucede es un país que opera con unos presupuestos de 2023 prorrogados por segundo año consecutivo, con el consiguiente corsé para reorientar políticas y prioridades.
En este contexto de falta de mayorías que aprueben unas nuevas cuentas nacionales, los socios parlamentarios han decidido priorizar sus propios intereses. El PNV impulsa reformas y acuerdos para blindar y acelerar el calendario de transferencias pendientes, poniendo en pausa el ciclo presupuestario. Reconocer que su prioridad son las trasferencias y no las cuentas muestra una irresponsabilidad compartida. Su obligación es exigir unos PGE.
Los PGE es la ley que ordena el año político. Mantener el apoyo a un gobierno que no los presenta convierte la excepción en hábito y debilita el equilibrio democrático. La responsabilidad de Sánchez es registrar las cuentas, la de sus socios exigirlas. Todo lo demás es gestión sin control.
