La eterna «Y» vasca, camino del Siglo XXII
El Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) analiza en su Informe Especial 02/2026 varios grandes proyectos ferroviarios de la UE y advierte de retrasos que dificultan cumplir el objetivo de tener operativa en 2030 la red básica transeuropea. En ese marco, incluye la denominada “Y” vasca.
Según el cuadro de plazos del informe, el proyecto pasó de una planificación inicial que apuntaba a 2010 a una estimación de 2023 (en el informe de 2020) y a una fecha revisada de 2030 en la actualización a noviembre de 2025. El TCE añade que, aunque la Comisión Europea indicó a los auditores que la fecha “probable” sería 2030, la información aportada por los promotores del proyecto sitúa la finalización en 2035.
El informe también recoge el incremento del coste estimado de la infraestructura: en valores comparables (reindexados), la “Y” vasca pasa de 4.675 millones a 6.888 millones, lo que supone un aumento del 47%.
En el ámbito institucional, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha vinculado públicamente el calendario europeo de 2030 con el desarrollo del Corredor Atlántico y se ha referido al avance de la “Y” vasca en ese contexto. En paralelo, el Ministerio ha enmarcado actuaciones como la futura estación de Vitoria-Gasteiz en planes orientados a facilitar la llegada del TAV, con una primera fase proyectada para 2030.
Con el TCE poniendo negro sobre blanco un 2035 como horizonte que manejan los promotores, el “pronto” se traduce, en términos reales, en casi una década por delante desde 2026.
Reacción política
Tras la publicación del informe, el PP Europeo lo calificó de “muy preocupante” y, en un comunicado, el eurodiputado Javier Zarzalejos sostiene que las conclusiones cuestionan los calendarios anunciados. El partido asegura que su grupo en el Parlamento Europeo pedirá un debate específico en la Comisión de Transportes sobre el contenido del informe y sus consecuencias.
