Identidad sin competitividad: el error estratégico de la UPV/EHU

El Ranking de Shanghái se ha consolidado como uno de los referentes más influyentes a la hora de medir la excelencia universitaria. Sus criterios son claros: premios Nobel y Medallas Fields, investigadores altamente citados y publicaciones en revistas de primer nivel como Nature y Science. Aunque no es un sistema perfecto —pues deja fuera muchos aspectos sociales y culturales—, establece el lenguaje universal de la competitividad académica en un mundo globalizado.

En este escenario, la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), bajo el rectorado de Joxerramon Bengoetxea, ha optado por una estrategia singular: priorizar la producción académica en euskera. Los números son elocuentes: más de 2.200 artículos científicos y más de 1.000 publicaciones académicas en esta lengua. Un logro indiscutible en términos de normalización lingüística y compromiso cultural.

Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos es otra: ¿a qué precio? Esta inversión millonaria en publicaciones en euskera, por más loables que sean en términos culturales, no repercute en la posición de la UPV/EHU en los rankings internacionales. El Academic Ranking of World Universities, como otros sistemas de evaluación, simplemente no mide ni reconoce las publicaciones en lenguas minoritarias. El resultado es una universidad que dedica gran parte de sus recursos a producir conocimiento invisible para la comunidad académica global.

Las consecuencias son preocupantes. Mientras otras universidades europeas y latinoamericanas consolidan su prestigio publicando en inglés y escalando posiciones en el escenario internacional, la UPV/EHU corre el riesgo de quedar estancada. Esta falta de visibilidad no es un asunto menor: de ella dependen la atracción de talento investigador, la captación de financiación y la proyección de la universidad en un mundo cada vez más competitivo.

El rectorado de Bengoetxea, centrado en ejercer de “embajada cultural” y en reforzar la identidad lingüística, parece haber descuidado la estrategia científica global. Defender el euskera es una tarea legítima y necesaria, pero no puede convertirse en el único horizonte. Si realmente queremos proteger y fortalecer a la UPV/EHU, la vía no es encerrarla en una burbuja lingüística, sino abrirla al mundo. Eso exige un equilibrio inteligente: fomentar el euskera, sí, pero sin sacrificar las publicaciones en inglés ni los estándares internacionales de excelencia que hoy marcan la diferencia. No hacerlo es condenar a la universidad pública vasca a la irrelevancia.

El futuro de la universidad pública vasca demanda altura de miras y una gestión que supere la pulsión identitaria. Solo así se garantizará el desarrollo sostenible de la institución y su comunidad en un entorno académico cada vez más exigente y globalizado.

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