Euskadi duplica en seis años las bajas por trastornos mentales y lidera su crecimiento en España
Las incapacidades temporales por contingencia común pasan de 12.468 en 2018 a 24.870 en 2024, según el último informe de AMAT
Las bajas laborales vinculadas a trastornos mentales se han disparado en Euskadi en el último sexenio. Entre 2018 y 2024, los procesos iniciados por Incapacidad Temporal por Contingencia Común (ITCC) relacionados con salud mental han pasado de 12.468 a 24.870, lo que supone un incremento del 99,47%. El crecimiento, además, es superior a la media nacional: en el conjunto de España los procesos suben de 222.916 a 416.236 en el mismo periodo, un 86,72%.
Los datos se recogen en el informe publicado por AMAT, la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo, elaborado a partir del sistema de información sectorial de las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social. Se trata de entidades privadas sin ánimo de lucro, autorizadas por el Ministerio de Trabajo, que colaboran en la gestión de prestaciones y asistencia vinculadas a contingencias profesionales y, en determinados supuestos, también en procesos de incapacidad temporal.
El repunte, según el documento, se acelera especialmente a partir de la pandemia de 2020, un punto de inflexión que coincide con la escalada de episodios de ansiedad, depresión y otros trastornos con impacto directo en el rendimiento laboral y el absentismo. El informe también señala que estas bajas afectan con mayor frecuencia a las mujeres, un patrón que ya se observa en otras estadísticas sanitarias y laborales.
Pero el dato que más llama la atención por su velocidad es el componente generacional. En el conjunto de España, los procesos vinculados a trastornos mentales entre los 16 y 35 años aumentan un 326,5% entre 2018 y 2024. Solo en el último año analizado (2024 respecto a 2023), este tramo registra un incremento del 26,07%. En paralelo, el grupo de 36 a 55 años sube un 61,12% en el periodo 2018-2024 (10,46% interanual), mientras que en mayores de 56 años el crecimiento es mucho más moderado (8,67% desde 2018) e incluso cae en el último año (-2,38%).
La fotografía abre un debate incómodo para Euskadi: el crecimiento es mayor que el promedio estatal y se consolida como un factor estructural de presión sobre empresas, mutuas y sistema público. En términos políticos, el fenómeno apunta a una combinación de retos que exigen respuesta coordinada: prevención en salud mental, refuerzo de recursos asistenciales, y políticas laborales que aborden el deterioro del bienestar psicológico, especialmente entre los más jóvenes.
AMAT advierte, en definitiva, de un cambio de ciclo. Ya no se trata de un repunte puntual: los trastornos mentales se están convirtiendo en uno de los grandes motores del absentismo por contingencia común, con una tendencia al alza que, en Euskadi, avanza a mayor ritmo que en el conjunto de España.


