José María Aburto, alcalde de Bilbao por el PNV, se manifestó ayer frente al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) junto a la alcaldesa de Azpeitia, de EH Bildu. La protesta, en los Jardines de Albia, rechazaba una sentencia favorable a los castellanohablantes vascos.
Makila en mano, Aburto y varios alcaldes del PNV escenificaron una protesta junto a representantes de Bildu. Un gesto que muchos interpretan como presión a la Justicia vasca y una normalización del discurso de EH Bildu.
El hecho ha generado polémica: el PNV exige condenas por las agresiones a la Ertzaintza en Azpeitia, pero se manifiesta con la regidora que rehusó condenarlas. Así, el mensaje del Lehendakari Pradales, que prometió tener «enfrente» a quienes no condenen la violencia, quedó desmentido por su propio partido en menos de 24 horas.
El resultado: el PNV comparte calle con Bildu, mientras la Ertzaintza queda desprotegida. Una imagen de alineamiento político que refuerza el discurso abertzale y debilita el respaldo institucional a los cuerpos de seguridad.
