La incertidumbre económica se instala en el País Vasco

Al ERE de Tubos Reunidos, que pone en alerta a cerca de 1.400 empleos en Amurrio y Trapagaran, se suma la falta de relevo generacional y la fuga de talento.

El País Vasco encadena señales preocupantes: mientras se anuncian ajustes en empresas industriales estratégicas, el mercado laboral se tensiona por falta de perfiles técnicos y digitales. El resultado es una economía con dos grietas a la vez: incertidumbre en el empleo industrial y escasez estructural de capital humano, justo cuando más falta haría estabilidad para competir fuera.

El último aviso lo ha dado Tubos Reunidos, que ha convocado a los comités a una reunión el 9 de febrero para presentar un plan de viabilidad que incluye un ERE. La empresa vincula la medida al deterioro del contexto internacional y al golpe de los aranceles en EE. UU., un mercado clave para su negocio, hasta el punto de haber llegado a paralizar actividad allí por el encarecimiento de las exportaciones desde Europa. Gobierno Vasco afirma que “seguirá de cerca” el proceso, en un guion ya conocido: reacción, seguimiento y declaraciones, mientras la industria vasca va acumulando sobresaltos.

Y no es un caso aislado: comarcas industriales como el Valle de Ayala han encajado cierres y recortes recientes, con el consiguiente efecto arrastre sobre proveedores, comercio y empleo indirecto. Tras años de relato institucional sobre “arraigo” y “fortaleza industrial”, la realidad vuelve a imponer la misma pregunta: ¿dónde está la política económica que anticipe, proteja y dé certezas antes de que llegue el ajuste?

En paralelo, la otra cara del problema es igual de seria: falta relevo y falta talento. Informes sobre el mercado laboral vasco alertan de una tensión creciente entre oferta y demanda en perfiles técnicos, industriales y digitales, que está empujando salarios al alza y aumentando la rotación, obligando a las empresas a buscar profesionales fuera. Es un síntoma claro de pérdida de competitividad: si Euskadi no garantiza industria fuerte y talento disponible, el “modelo” se agota. Y ahí la responsabilidad es política: el PNV no puede limitarse a gestionar titulares cuando lo que está en juego es el empleo, la capacidad productiva y el futuro económico del país.

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