Caos en pulseras y mujeres desprotegidas, también en el oasis vasco
Llevamos una semana hablando de un hecho insólito: el fallo de las pulseras telemáticas que previene a las mujeres de la presencia de acosadores y maltratadores.
Un escándalo que parece ocurrir en eso que se llama “el Estado”, pero que en el País Vasco resultaría impensable haya podido suceder. Pero eso lo vamos a saber más pronto que tarde. No porque el gobierno de Pradales haya mostrado al de Sánchez su preocupación por tamaña irresponsabilidad provocada por el ministerio de igualdad que dirige Carmen Redondo; ni por las preguntas que en el pleno de control de cada miércoles en el Congreso de los diputados realice la representante del PNV, la señora Vaquero. No. Lo sabremos a raíz de una solicitud de información registrada en la cámara vasca por el Grupo Popular.
En ella se señala que, en el País Vasco, a día de hoy, 162 hombres llevan pulsera de geolocalización por orden judicial y controlada por la Ertzaintza. Y para conocer tamaño desaguisado ocurrido con su mal funcionamiento se pide información sobre cuántas incidencias ha tenido conocimiento la Ertzaintza, cuántas mujeres se han visto afectadas por el funcionamiento defectuoso o inadecuado, y si desde el departamento de seguridad del Gobierno Vasco se han puesto en contacto con el Ministerio de Igualdad paran darles parte de las anomalías detectadas. En breves días, la respuesta.
Caos en pulseras y mujeres desprotegidas, también en el oasis vasco.
