Crece la tensión entre PNV y PSE por la gestión de la vivienda en Donostia
La falta de coordinación entre el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento donostiarra reaviva el malestar dentro de la coalición y abre un nuevo frente político en plena crisis de acceso a la vivienda.
Las diferencias entre el PNV y el PSE en torno a la política de vivienda se han intensificado en los últimos días, evidenciando el desgaste interno del Gobierno Vasco y la creciente fractura entre ambas formaciones en Gipuzkoa. El desencuentro se centra en Donostia, donde la falta de vivienda asequible y el encarecimiento del mercado inmobiliario han convertido el tema en uno de los principales focos de conflicto político.
El debate sobre la responsabilidad en la gestión ha expuesto las grietas entre las dos formaciones que comparten gobierno tanto en Euskadi como en el Ayuntamiento de la capital guipuzcoana. Mientras el Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco acumula una década bajo control socialista, la planificación urbanística y la ejecución de promociones residenciales en Donostia han estado lideradas por el PNV durante los últimos años.
La falta de resultados visibles y la lentitud en la puesta en marcha de nuevos proyectos públicos y privados han provocado un intercambio de reproches internos que trasciende lo institucional y se interpreta ya en clave preelectoral. La reciente salida de Eneko Goia de la Alcaldía y el relevo en el gobierno municipal han añadido incertidumbre al panorama, en un momento en que los partidos preparan su estrategia de cara a las elecciones de 2027.
Donostia sigue siendo uno de los municipios más tensionados del país en materia de vivienda. El precio del alquiler continúa al alza, el acceso para los jóvenes es cada vez más complicado y los proyectos de vivienda protegida avanzan a un ritmo insuficiente. A pesar de los planes anunciados para ampliar la oferta residencial en la próxima década, los expertos señalan que la falta de coordinación entre instituciones está lastrando los resultados.
La disputa entre los socios de Gobierno refleja el agotamiento de un modelo de cooperación y muestra signos de fatiga ante los grandes retos sociales de Gipuzkoa. Con la vivienda como epicentro del malestar ciudadano, la falta de unidad entre PNV y PSE amenaza con convertirse en un problema político de primer orden en Euskadi.
